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|| Hope illuminates the night sky || Priv.

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|| Hope illuminates the night sky || Priv.

Mensaje por Baldr Hringhorni el Lun Jun 23, 2014 7:48 pm




Hope illuminates the night sky

•Cut through the darkness, light of shining stone •
 

"¡Siempre estaremos juntos!"
Había sido en una noche como esa ¿Verdad? Cuando tres niños tan diferentes pero en el fondo tan iguales habían pronunciado aquella promesa al firmamento, llenos de jubilo propio de los infantes, seguros que su promesa jamás sería rota ante nada. Pero estaban equivocados ¿No? Un "por siempre" no existía, todo tenía su final, también los dioses, pues ellos muy distintos a los humanos no eran. Longevos, hermosos, la naturaleza mucha veces se arrodillaba ante ellos pero, como hacía una vez los humanos existían y eran perfectos con sus pequeñas imperfecciones, ellos, los dioses, habían aprendido de ellos a ser imperfectos. Porque de otra forma sería aburrido ¿Cierto? Temía que aquella hermosa promesa pudiera desaparecer con el tiempo, que la longevidad, la inmortalidad, fuera demasiado larga, tanto que los lazos se vieran bajo toneladas de arena como quién sabe que secreto escondido bajo sus pies, pero, la mirada del dios de la luz no la había raptado la arena y lo mundano, sino el hermoso juego de luces que el cielo le ofrecía. Pero la felicidad y tranquilidad que inundaba el lugar, no parecía ser capaz de calmar el corazón atormentado del dios. Sus orbes, relucientes usualmente en calma y amabilidad, tenían un extraño sentimiento de melancolía, tristeza escondida, pesar al cual no encontraba aun solución y eso, era visible solo porque sabía que nadie más le acompañaba, que era la única sombra de pie en medio a gránulos de arena, fríos ante la carencia del sol que los calentara. Preguntar como había llegado en aquél lugar no era una buena idea, principalmente porque siquiera aquél del cual hablamos sabría gran cosa. Usual era que por aburrimiento sus pasos buscaran cambiar de ruta, siempre seguir la misma le llevaría en el mismo, ya conocido, lugar. Aburrido bajo cualquier perspectiva.

Fue así que sus pasos terminaron por encontrarse con la árida arena bajo suyo, de hecho, cuando comenzó a pisarla no estaba seguro, quizás ya cuando el sol había bajado y escondido, cuando la noche caída envolvió a todos con sus refrescantes brazos, infundiendo a los seres más inocentes un sueño palpable. En algún momento sus cristalinas orbes se levantaron al cielo y de sus labios, una sutil afirmación de sorpresa escapó, silenciosa, tanto que el viento se llevó su palabra lejos, junto a los gránulos de arena. —Este mundo está lleno de lugares hermosos...— Sus ocelos se entrecerraron a la par que en sus labios, una sonrisa más acentuada se fue formando en sus pálidos labios. Sí, hermosos... Y de la misma forma, no podía hacer a menos que recordar aquella antigua promesa y con ella, el deseo que pudiera seguir ardiente en sus almas emergió también, igual de imponente. Pero por desgracia, o quizás por gracia, sabía cual era su destino, aquello que la luz llevaba consigo como maldición. No había bien sin mal ¿Cierto? Y aun así, él seguía fingiendo estar ciego, cargando siempre con aquella sonrisa suya tan calmada, cargada de sentimientos puros e inocentes. Pensar que quería dejar todo el peso sobre sus queridos amigos sería erróneo, pues aun ahora recordaba las divertidas situaciones que los tres habían pasado junto, las risas que inundaron los cielos de Asgard, como su amistad iba más allá de lo que los demás Dioses consideraban o no correcto. Había sido hermoso ¿Verdad? Bajo ningún concepto lo deseaba olvidar, quería que permaneciera en su corazón, eternamente, como la arena en el desierto, como el sol y la luna en el cielo. Pero...

Finalmente bajó su mirada y permaneció observando la blanquecina arena bajo el reflejo de los astros en el oscurecido firmamento. Al no encontrar nada mejor simplemente volvió a empezar a caminar al frente, en dirección a unas cuantas rocas de extraña forma más adelante situadas en la tierra, pero, fue incapaz de seguir mucho más con la mirada en la arena, no podía compararse bajo ningún concepto con el espectáculo de luces que el cielo le ofrecía y fue allí, su perdición. Amado por todos los objectos de la tierra, pero tan torpe que incluso el aire podría ser un problema. Al no prestar atención al suelo, su pie se adentró de más en la arena y su cuerpo se vio cayendo en el arenoso suelo sin poder evitarlo... Ahhh, había perdido de vista el hermoso cielo. —... La arena sabe mal...— Se quejó una vez levantó su rostro, parcialmente cubierto de arena del suelo. Aun así, mientras intentaba abrir sus orbes y sus quejidos siguieron presentes, un vago pensar a Loki terminó por escaparse. Aquél dios del fuego, tan odiado por los demás... Pero nadie se había parado a pensar en sus sentimientos, en su sufrimiento... Para Baldr, Loki era un preciado amigo, más caro que cualquier tesoro, algo que, jamás podría ser reemplazado. Se incorporó, quedando arrodillado en el suelo y, de sus labios la sonrisa volvió a tomar forma, inquebrantable, igual de calmada. Él, siempre estaba allí para frenarlo, para evitar que algo malo sucediera... Debía ser complicado. ¿No?.      
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Re: || Hope illuminates the night sky || Priv.

Mensaje por Loki Laevatein el Jue Jun 26, 2014 11:22 pm

“¡Es una promesa!”


Las propias palabras pronunciadas en aquel día retumbaron en su cabeza como si de eco se tratase, llegando a lo más profundo de su mente. Y el porqué de dicha causa era aquel cielo que observaba como un mar donde los peces resultaban ser las estrellas y los astros, cada uno más brillante y hermoso que el otro. Y a pesar de todas aquellas parpadeantes luces que brillaban en el firmamento…había soledad. ¿Qué era una promesa? ¿Acaso no era un acto que asegurabas que ibas a cumplir cualquiera que fuera las circunstancias? Entonces… ¿qué hacía él allí solo?

Una leve brisa desordenó con suavidad su cabello casi de un tono llameante, y como única respuesta alzó su mano para evitar que el flequillo rojizo cubriera sus  ojos plateados. Sólo fue un momento el que dejó de ver aquella hermosa escena que se situaba sobre él…  y aun así sintió que acaba de traicionar algo. ¿Por qué sentía eso? Demasiadas preguntas sin respuestas…y las que más necesitaba responder parecían ser aquellas que no parecían tener contestación.

-Siempre juntos… ¿no? –sus palabras, teñidas de una amargura insoluble, se perdieron en aquel vasto desierto ahora inundado de oscuridad sólo rota por aquella suave luz nocturna que propiciaba el cielo…aquel nostálgico cielo… Y sin más sus pasos siguieron, poco a poco, dejando en la fina y ahora fría arena cada una de sus pisadas. Una a una…las cuales acabarían por borrarse. ¿Esa promesa también se desvanecería con el tiempo?Poco a poco, como un caminante sin rumbo, sus pisadas parecían no llevarle a ninguna parte, y en cierta manera…no quería seguir observando el cielo. Demasiados recuerdos que rememorar… demasiados recuerdos que se clavaban en su mente. Hasta que escuchó un quejido provenir de una zona cercana a donde el dios del fuego se encontraba. Y le era terriblemente familiar esa voz.

No podía ser… ¿qué hacía él allí? Un tumulto de sentimientos se juntaron, siendo los más contradictorios la unión de alegría y a su vez frustración. Alegría por escuchar a su valioso compañero…a su preciado amigo. Pero frustración debido a que justamente las preguntas que tenía que resolver seguían en blanco. Completamente en blanco. Y aun así… una sonrisa adornó sus labios. Una amplia y sincera sonrisa. Y así, sus pasos fueron más rápidos, hasta casi parecer que iba corriendo. Subió la duna que separaba la zona rocosa de la arenosa y allí le vio: arrodillado sobre la arena, con una suave sonrisa. Sin duda era él. ¿Eso significaba que la promesa seguía bien? ¿No había quedado olvidada?
En un par de saltos llegó al final de esa montaña de arena y se acercó a aquella figura que resultaba ser su amigo y compañero, aún con esa radiante sonrisa en su rostro. – De verdad…tan torpe como de costumbre, ¿no, Baldr? – fueron sus palabras mientras una de sus manos se apoyaba en la cadera propia y su sonrisa se ampliaba más, alegre y despreocupada.

Quizás ese día los recuerdos habían torturado al pelirrojo hasta sentir melancolía y nostalgia…pero ahora no sólo los recordaba, si no que podría hacer más. Porque volvía a tener a su amigo a su lado…al único que le había comprendido, apoyado y no apartado de lado.
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