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• Las cuchillas son la mejor compañía de una chica } Leena's ID

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• Las cuchillas son la mejor compañía de una chica } Leena's ID

Mensaje por Leena Héderváry el Mar Jun 24, 2014 8:02 am


Leena Héderváry

DATOS BÁSICOS


Nombres y Apellidos: Leena Héderváry.

Apodos: No tiene.

Edad:  21 años.

Orientación Sexual: Heterosexual.

Raza: Elementum (Fuego)

Clase:  Guerrera.

Empleo: No tiene.

Reino: Smaraudus. Lo abandonó al cumplir 16 años.

Fidelidad al Reino: Redelde.
Descripción Física


Su apariencia parece mostrar fortaleza, pues sin duda, el físico de Leena parece el de una muy hábil guerrera. Al primer momento de observarla, seguramente no dudarías en hacerte a un lado y dejarla pasar ya que su porte imponente es capaz de despertar respeto y ¿por qué no? También intimidar a los más fáciles de impresionar.  

Comenzando por su altura, ésta no va más allá del metro con setenta y cinco (1.75), lo cual la hace una mujer más alta que el promedio, además sus perfectas y bien definidas curvas la hacen una fémina atractiva por donde sea que se le mire. Su cabello pelirrojo fuego cae por sus hombros hasta la altura de su cintura, este además es lacio y bastante sedoso. Posee tiene algunos mechones que se acomodan sobre su frente, aunque es válido dejar claro que no usa ningún fleco.

En relación a su rostro, éste tiene facciones finas, delicadas y bien marcadas, dando también un aspecto sensual; su mirada tiene la hermosa anomalía de la heterocromia, dotándola de un orbe azul y otro verde. Precisamente, el ojo de esmeralda mirada va acompañado de una visible cicatriz hecha de manera vertical que llega un poco más allá de su pómulo. Su nariz es afilada, pequeña y asemeja un perfil griego, mientras que sus labios son un poco carnosos, definidos y nunca han sentido la textura de un labial.

De su piel puede decirse que es muy suave y tersa, mientras que su figura es completamente esbelta y bastante llamativa; Leena posee en la parte superior de su cuerpo unos grandes senos que fácilmente podrían ser lo más sobresaliente de su figura, mismos que son cubiertos por una especie de corsé negro de metálica apariencia. Éste finaliza apenas unos cinco centímetros por debajo de su busto y deja relucir un plano abdomen, una cintura menuda y unas prominentes caderas. En sus brazos, delgados y tonificados al igual que sus piernas, se puede apreciar una chaqueta oscura que llega hasta sus codos, después pueden admirarse un par de guantes en sus manos, mismos que poseen algunas filosas púas.

Por otra parte, al inicio de sus caderas puede observarse el comienzo de un pantalón perfectamente ceñido a sus muslos y piernas, éste es igualmente negro y parece dar la ilusión de que su material es el cuero.  Tiene un cinturón en el cual van acomodadas unas cuantas cuchillas, y lo mismo sucede a medio muslo, a esa altura se ven unas tiras que sujetan otras de sus filosas armas. Posteriormente, por debajo de su rodilla se observa su calzado, unas botas metálicas acondicionadas con unas cuantas púas, mientras que en la planta del pie, el color negro vuelve a predominar, sin embargo, en esa zona no hay ningún armamento.

Leena es una mujer peligrosa, aquello puede notarse con ver su simple vestimenta y porte de guerrera, y en realidad, no es el simple semblante de fortaleza e imponencia lo que hace a los muchachos temblar, sino que su propósito es acabar tantos varones le sean posibles. Así que, cuidado, porque no porque ella tenga un rostro y figura sensual, no significa que no sepa ser letal.


Descripción Psicológica


Si bien su físico indica que es una mujer letal, su personalidad parece concordar con aquella aseveración. Leena es directa, no tiene ningún problema es hacer valer su voz y en imponer su palabra como ley, y si alguien se atreve a contradecirla lo más seguro es que se vea golpeado fuertemente por ella… A menos claro, que seas una mujer. La pelirroja guarda un muy fuerte desprecio por los varones, a tal grado de que su trabajo consiste en eliminarlos; por otro lado, ella no asesina al primer hombre que se le cruce, puesto que admite de muy mala gana que no todos son unos malditos bastardos.  En realidad, los sujetos de los cuales se encarga son aquellos que han violado doncellas, o han golpeado a seres indefensos tales como animales o niños, también a los que gustan robar, acosar sexualmente y agredir física o psicológicamente a las féminas.

Leena es como un antihéroe, busca hacer justicia con su propia mano y encuentra placentero matar lentamente a quienes lo merecen, y por supuesto, siempre manteniendo un trato bastante favorecedor para las de su mismo sexo. Con los muchachos es realmente hostil y hasta podría decirse que tan solo espera un acto, una señal, algo que le dé luz verde para hacer desaparecer a un hombre de la faz de la tierra. En su trato normal siempre se le verá lanzando despectivas miradas y palabras filosas, sin ningún remordimiento o muestra de compasión. También se le podrá escuchar murmurar groserías como si fuera lo más común, y por supuesto, esas en todo momento estarán dedicadas a los varones.

Es muy desconfiada, si vale la pena mencionar, no deja que cualquiera se le acerque o que lleguen a conocerla lo suficiente, puesto que no le gusta involucrarse demasiado. Hablando sentimentalmente, la pelirroja es una mujer muy cerrada, a duras penas admitirá que algo es de su agrado pero no porque sea asocial, sino por su misma desconfianza hacia los demás. Igualmente, peca de ser sumamente sincera, no es del tipo que adorna las frases para hacer sonar una terrible verdad como la más hermosa mentira, y si en dado momento llegases a recibir un cumplido de la boca de Leena, créelo. Ella no suelta halagos a cualquiera ni mucho menos a la ligera, por lo tanto, debes estar haciendo realmente bien algo para recibir gentiles palabras de su boca.

Es muy orgullosa, si se equivoca en excepcional ocasión irá a pedir disculpas y peor aún, tardará en reconocer su error. Además es arrogante, tiene la idea de que es hábil es muchísimas cosas y por ende que puede realizar lo que quiere en un dos por tres sin fallar. Igualmente, tiende a ser calculadora y algo fría, sin embargo, todo esto ha sido gracias a un evento traumático de su niñez, mismo que le llevo a despreciar al género masculino.

En realidad Leena es una persona confiable y bastante extrovertida, pero las mismas circunstancias de su vida la obligaron a ser como es en su actualidad; una mujer dura que oculta bajo un fuerte muro su verdadero yo. ¿Y cuál es su personalidad real? Sin duda, es atenta y una chica soñadora, que disfruta reír y gozar de las pequeñas cosas de la vida tales como ver las estrellas o apreciar una puesta de sol.  Seguramente es muy dedicada a lo que le apasiona, dando siempre lo mejor de ella y a la espera de que todo saldrá bien. Quizás pueda resultar algo agresiva en su manera de comportarse debido a su sinceridad y acciones que podrían quedar fuera de las apropiadas para una doncella, puesto que jamás se le verá hablar “delicadamente” o sentarse como si fuera la más puritana princesa… Si de ser honestos se trata, ella es un tanto masculina.

No muchos lo saben, pero ella es fácil de avergonzar, lo que sí es bastante obvio es que es muy sencillo hacerla enfadar; basta una mirada morbosa, o un comentario estúpido, e incluso hasta un abrazo muy cariñoso hacia su persona podría causar que Leena se irrite y, por supuesto, se sienta avergonzada. Quizás “tsundere” sería la palabra adecuada para definir su comportamiento violento, superficialmente hablando, debido a que muy, muy, muy en el fondo es alguien realmente dulce y hasta enamoradizo. Aunque claro, ella evitará a toda costa de que esa faceta sea descubierta.

La lealtad es importante para su persona, así como el sentido de la justicia y su independencia. También tiende a preocuparse mucho por quienes se han ganado su confianza y cariño, pudiendo hacer de todo con tal de verles bien, sin embargo, si su confidencialidad se ve traicionada es de tener cuidado, pues conocerían a Leena Héderváry  molesta. Precisamente, su ira es lo que la hace una mujer letal, pues una vez estando en esa faceta no habrá marcha atrás y se volverá alguien realmente peligrosa. Cabe destacar que ella logra sacar su ira con mayor facilidad con los hombres, y aunque quizás se le pueda ver molesta o irritada alguna vez, no habrá riesgo alguno, después de todo no sería lo mismo que esté enfadada por sentirse avergonzada a tener el sentimiento asesino al observar a un patán intentando violar a una muchacha.

En relación al amor, nunca se ha enamorado y tampoco tiene la intención de hacerlo, especialmente por su odio a los chicos a pesar de su heterosexualidad. No se siente atraída por las chicas y a veces piensa que sería más fácil ser lesbiana, puesto que de esa forma se evitaría toda clase de deseos por estar con un chico sin experimentar culpa, vergüenza y enojo con si misma momentos después. Le resulta realmente difícil fijarse en un chico sin que sus pensamientos llenos de rencor salgan a relucir, y aunque tal vez, en un futuro, pueda lograr erradicar eso, por el momento el romance no está en su lista de prioridades.


Historia


Leena nació en una muy humilde aldea que se encontraba a un par de días de Smaraudus, y pese a su lejanía, ésta estaba todavía dentro de los límites de aquel reino. Dicho lugar era habitado únicamente por mujeres, las que estaban destinadas a entrenar en el arte de la curación y la sanación natural, justo como cualquier habitante de Smaraudus, ya que los varones eran llevados desde muy temprana edad a Ruber con el propósito de recibir un arduo entrenamiento con el fin de poder convertirse en grandes guerreros capaces de proteger su hogar si alguna guerra llegase a desatarse en el futuro.

El retorno de los varones sucedía siempre y sólo durante el mes de Diciembre, momento donde también las mujeres aprovechaban en organizar un pequeño baile nocturno para que sus hijas en edad fértil fueran elegidas para ser desposadas por un galante muchacho. Si un acuerdo de esa índole sucedía, el compromiso era celebrado una semana después y el periodo de “luna de miel” podía alargarse hasta el año siguiente, al mes de Enero. Al término de ese lapso el varón debía regresar a Ruber a seguir con su entrenamiento. Básicamente, eran los muchachos quienes estaban al tanto de proteger el lugar donde nacieron mientras que las féminas se dedicaban a las tradiciones de su reino, así como en convertirse en buenas esposas que esperaran al regreso de sus compañeros de vida.

A Leena jamás le gustó esa idea; le parecían tradiciones machistas incluso para la época donde había nacido. Pero su madre siempre argumentaba a ella y a su hermana menor que su deber como doncellas era esperar, callar y perfeccionar otro tipo de habilidades. Unas más “acordes” a su género. Por supuesto que se refería a cocinar, bordar, limpiar, cuidar niños y esforzarse en el arte de la sanación, independientemente del elemento designado desde el momento de su nacimiento. Y cuando más escuchaba los sermones y lecciones sobre “cómo ser una perfecta esposa”, más pensaba que su lugar era estar con los chicos. A la hija mayor de los Héderváry le encantaba la idea de salir a entrenar, ganar fuerza y llegar a ser una mujer poderosa, imponente y digna de admirar… Porque si la ocasión se daba, defendería lo que consideraba su hogar sin temor a la muerte.

Sin embargo, muy bien comprendía su lugar como mujer y sabía que sus deseos estarían completamente negados, al menos públicamente. Por lo tanto cada día acostumbraba salir del pueblo con la excusa de ir al rio a bañarse para poder entrenar por su propia cuenta, y eventualmente logró ganar fuerza y agilidad. Incluso cierto día que se atrevió a ir más allá del rio, encontró a un grupo de muchachos guerreros que estaban practicando sus movimientos de combate en los obstáculos del bosque. Leena los observó atentamente, escondida entre los arbustos,  y de ellos aprendió diversas técnicas que le permitieron mejorar.  Si tan sólo alguien la hubiera visto podría decir que era realmente buena, y quien sabe, quizás hasta le habrían permitido ir con los hombres y tener esa clase de vida “ruda”.

Para cuando alcanzó la pubertad tenía una condición física envidiable y destrezas propias de un chico, asunto que resultaba extraño pero la mayoría decidía dejarlo pasar e ignorar que una nenita como ella supiera dar buenos golpes. Otro caso muy distinto era el de su hermana quien parecía aceptar de excelente manera su lugar como chica, e incluso hasta se veía entusiasmada por el regreso de los hombres en cada mes de Diciembre. La hermana mayor no comprendía el porqué de tanta emoción, sin embargo, tampoco quería hacerlo… Bien era sabido que Leena no era una muchacha muy delicada o femenina, y por lo tanto no tenía los mismos intereses que las demás niñas de su edad, como por ejemplo, aprender a verse atractiva o jugar con muñecas.

Fuera de eso, todo apuntaba a que Leena crecería como cualquier joven; a salvo en el pueblo que conocía, integrada a su familia y con la única diferencia en que continuaba sus entrenamientos privados con la esperanza de poder ser también una guerrera. Sin embargo, la realidad la golpeo muy fuerte cuando, al regersar del río, los combatientes de la aldea vecina atacaron a la suya justo un mes antes del regreso de los varones. Todos esos guerreros desconocidos eran hombres fuertes, altos y sin ningún indicio de compasión. En cuestión de minutos el hogar de Leena estaba repleto en llamas, con las viviendas destrozadas y completamente saqueadas, y tal parecía que no era suficiente, pues los hombres también habían decidido asesinar a los ancianos y violar a cuanta doncella se encontrasen.

Leena sabía que tenía que hacer algo, pero tampoco era estúpida, no podía pararse frente a ese grupo de 50 tipos y retarlos, ni tampoco tratar de luchar contra uno de ellos. Sabía que si lo hacía iba a terminar muerta y aquello no podía permitírselo, debía seguir viva por su madre y su hermana, ya que era ella quien ayuda con la economía de su hogar y era también quien debía casarse para darle un peso menos a su progenitora, por mucho que la idea no le gustara.

Pero, ¿cómo casarse con una de esas… bestias? ¿Era realmente posible sentir amor por esos seres desgraciados que se carcajeaban al arrancarle la pureza a una mujer? ¿O sería posible perdonar todas las muertes que estaban causando? No, ¡no! ¡Ella no podía hacer como si nada estuviese sucediendo! Era como si aquel incidente le hubiese abierto los ojos para permitirle observar  la verdadera naturaleza de los hombres. Era indignante y en ese momento la pelirroja odió el querer convertirse en uno de ellos, detestó aspirar a ser una guerrera y sintió vergüenza de todas las ocasiones en las cuales los espiaba para aprender nuevos movimientos.

Con un creciente odio en su interior se dedicó a buscar a su familia, llevándose la terrible sorpresa de encontrar a su madre desnuda, muerta, mientras que un grupo de sujetos violaban en grupo a su hermana menor al mismo tiempo en que le enterraban sus filosas espadas. De ese momento, Leena sólo puede recordar como sintió el terror apropiarse de su cuerpo, de la furia nublando su razón y de cómo intento apartar a todos esos sujetos sin tener suerte. Pero su más vívida memoria es de cuando uno de ellos la notó, de la asquerosa carcajada que soltó y del frio metal perforando parte de su rostro. Él, al apartarla con su espada, terminó lastimándola y causándole una cicatriz en su ojo izquierdo. Actualmente, cada vez que observa su particular marca recuerda que no pudo salvar a su hermana menor, y a su vez, promete que no descansará hasta terminar de hacer justicia por mano propia.

¿Hace falta decir cómo quedó la aldea de Leena luego del ataque? Nadie quedó con vida, y las mujeres sobrevivientes habían sido capturadas y llevadas contra su voluntad con las bestias.  No podía verse más que destrozos y el recuerdo de un pueblo lleno de vida. Luego de ese funesto día Leena hizo una lista con tres pendientes:

1. Iba a matar a todos esos hombres que participaron en el ataque a su hogar.
2. Iba a castigar a los varones que intentaran mofarse a cambio del sufrimiento ajeno. Haría justicia con mano propia.
3. Para cumplir con lo anterior, iniciaría su formación como guerrera en Ruber. Si iba a pelear frente a ellos era más que apropiado contar con sus mismos conocimientos.

Ella tenía cerca de 16 años cuando tomó la decisión de dejar el territorio del Reino Smaraudus para empezar su entrenamiento en el lugar considerado como el Infierno. Pero no temía, Leena ya había vivido su propio infierno.  Pasó cerca de cinco años instruyéndose en el arte del combate excediendo sus propios límites, logrando igualar las tácticas y habilidades de los guerreros más expertos, y pudiendo aprender a usar su elemento designado, el fuego. Para cuando obtuvo la mayoría de edad, parecía ser una máquina de matar. Tenía pleno conocimiento del cuerpo humano y por lo tanto de sus puntos débiles y fatales, así como la frialdad para no sentir pena ni remordimiento después. Leena estaba lista para llevar a cabo su plan de justicia, solamente faltaba iniciar su cacería y para eso debía hallar a esos bastardos.

Aquella oportunidad la obtuvo cuando visitando otra de las aldeas encontró a cinco de los hombres que en el pasado atacaron su hogar. Los años ya habían pasado sobre ellos, era notorio, sin embargo, llevaban la misma mueca de descaro y burla en el rostro. Eso no hizo más que encender la furia de la pelirroja y con distintas tretas, antes de que amaneciera los había asesinado haciendo uso de filosas cuchillas, mismas que a lo largo del tiempo las convertiría en sus armas favoritas. Aunque sabía que asesinar estaba mal, no sintió nada. Ni pena, ni miedo, ni culpa. Únicamente sonrió al saber que su plan estaba comenzando y que pronto eliminaría también al resto de esas bestias.

Y sí, estaba jugando a ser Dios, a quitar la vida a quienes bajo su juicio no la merecían, pero vamos… Leena no era ninguna moralista.


Otros Datos


Gustos:
• Tener la razón y que las cosas salgan como las planea.
• El color negro. Colores oscuros en general, los pasteles le incomodan en cierto sentido.
• Poner en su lugar a los hombres.
• Las cuchillas.
• La comida que tiene un sabor dulce.
• Lo animales, sus favoritos son del tipo canino; lobos, perros, coyotes, etc.
• Llevar a cabo su trabajo. Le resulta placentero hacer que el mundo tenga un hombre menos.
• Ejercitarse. Disfruta entrenar y ganar más habilidad para combate.
• Siempre le han gustado las flores. Un pensamiento culposo es imaginar que alguien le regalé un ramo de ellas.

Disgustos:
• Los hombres; los detesta con todo su ser, y de hecho tiene serios debates mentales respecto a ellos debido a su orientación sexual.
• Las personas demasiado lloronas y quejosas.
• Las chicas fáciles. También podría referirse a las mujeres que no se hacen respetar.
• Los pervertidos. Odia que intenten propasarse con ella, o con alguna otra mujer.
• Que la molesten, le irrita las personas pesadas.
• Que intenten cambiar su manera de pensar y/o actuar. Ella es quien es, y al diablo si a medio mundo no le parece.
• La comida picante.
• El maltrato animal. Si ella presencia un acto de ésa índole, no se hará responsable de sus actos.
• Los insectos, sin embargo, nunca permitirá que los demás sepan que les teme y le resultan asquerosos.
• Que se queden viendo demasiado tiempo la cicatriz en su ojo.
• Las tradiciones de su antiguo pueblo, las cuales la "obligan" a actuar como una mujer hogareña dedicada a los hombres. Está claro que ella no desea ser una perfecta esposa.
• Que la presionen. No soporta trabajar bajo la presión de otros, ni mucho menos que le estén diciendo lo que debe hacer.

Extras:
• Tiene un excelente uso y manejo de las armas, especialmente las del tipo filoso.
• El objetivo de Leena es castigar y vengar a los culpables que causaron la tragedia en su pueblo.
• Jamás se ha enamorado.
• Tiene conocimientos de esgrima, por lo tanto, usar una espada no le resulta difícil.
• Tiene un lado cursi, uno escondido muy, muy en el fondo. Si alguien puede hacer que la pelirroja baje la guardia y muestre esa faceta suya, aquella persona algo debe de estar haciendo bien.
• Tiene una cicatriz en su ojo derecho, nunca habla de ella y si le preguntan cómo se la hizo, jamás responde.
• Posee una basta colección de cuchillas.




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Re: • Las cuchillas son la mejor compañía de una chica } Leena's ID

Mensaje por Bastet el Mar Jun 24, 2014 8:33 pm

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